Cuánto cobra una manicurista en 2026: lo que dice el convenio y lo que se paga de verdad
Es la pregunta que más se busca en Google sobre nuestro oficio, y casi todas las respuestas que encuentras son o una cifra suelta sin fuente, o una tabla de convenio pegada sin explicar. Aquí va lo que hay de verdad: lo oficial, lo que se paga en la práctica, y lo que conviene saber estés en el lado que estés.
Una advertencia honesta antes de empezar: yo tengo salón, no gestoría. Las cifras oficiales que verás abajo están sacadas del convenio publicado y enlazadas para que las compruebes; todo lo demás es lo que veo en el sector, dicho como tal. Para tu caso concreto, tu gestoría es quien tiene la última palabra.
Lo oficial en España: el convenio estatal 2024-2026
Los salones de uñas, peluquerías y centros de estética se rigen por el Convenio colectivo estatal de peluquerías, institutos de belleza y gimnasios, publicado en el BOE el 22 de octubre de 2024 y vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 (los gimnasios quedaron fuera, pero el nombre se mantiene). Fija un salario mínimo mensual por grupo profesional, en 14 pagas (12 mensualidades más dos extras), para una jornada completa de 1.750 horas al año. Ver el convenio publicado.
Estas son las cifras brutas para 2026 (fuente de las tablas):
- Grupo I (ayudantes y auxiliares): 1.250 € al mes · 17.500 € al año
- Grupo II (oficiales): 1.325 € al mes · 18.550 € al año
- Grupo III (especialistas): 1.350 € al mes · 18.900 € al año
- Grupo IV (encargadas y responsables): 1.375 € al mes · 19.250 € al año
Para que veas la tendencia, en 2025 esas mismas cifras eran 1.200, 1.275, 1.300 y 1.325 € al mes; y el salario mínimo interprofesional de 2026 está en 1.221 € en 14 pagas (fuente del SMI), así que hoy la tabla del convenio queda por encima del mínimo legal en todos los grupos.
Tres matices que importan:
Son mínimos, no máximos. El convenio marca el suelo. Pagar más es legal, habitual en salones que quieren quedarse con las buenas, y una de las pocas ventajas competitivas que un salón pequeño puede ofrecer frente a una cadena.
Son cifras brutas. Lo que llega a la cuenta es menos, según la retención de IRPF y las cotizaciones de cada persona. No te doy «el neto» porque depende de cada situación; tu gestoría te lo calcula en un minuto.
Algunas comunidades tienen convenio propio. Cataluña, por ejemplo, tiene el suyo. Si tu salón está en una comunidad con convenio autonómico, manda ese; si no, el estatal.
¿En qué grupo está una manicurista?
El convenio no dice «manicurista»: habla de grupos por responsabilidad y autonomía. En la práctica del sector, una manicurista que empieza, que trabaja bajo supervisión y aún no domina todas las técnicas, entra como ayudante (Grupo I). Una manicurista con experiencia, que hace el servicio completo sola y atiende a su clienta de principio a fin, es oficial (Grupo II). Y quien además coordina el salón, abre y cierra o lleva el equipo, encaja en Grupo IV. (Esto es orientación de sector, no una definición legal: la categoría concreta la fija el contrato con tu gestoría.)
Un error frecuente, y caro, es contratar como ayudante a quien trabaja como oficial. Ahorra unos euros al mes y suele costar la persona: las buenas lo saben, lo miran, y se van.
Lo que se paga de verdad: fijo más comisión
En la mayoría de salones, el sueldo de una manicurista no es solo la tabla. Lo habitual es un fijo (el convenio o algo por encima) más una parte variable ligada a lo que factura o a los productos que vende. Ese variable es lo que separa un sueldo justo de un buen sueldo, y también lo que más discusiones genera cuando no está claro desde el primer día.
No te voy a dar «el porcentaje habitual», porque varía muchísimo según la ciudad, el tipo de salón y qué se incluye en la base. Lo que sí te digo: se pacta por escrito, se explica con un ejemplo con números reales antes de firmar, y se liquida cada mes con el detalle a la vista. Una comisión que la trabajadora no puede calcular sola no motiva; desconfía. (De cómo montar bien ese sistema hablaremos en otra guía.)
Y fuera de España
Cada país tiene su salario mínimo y sus reglas, y las diferencias son enormes: no tiene sentido dar una cifra única para «Latinoamérica». Lo que sí se repite en todos: el sueldo real de una manicurista suele estar por encima del mínimo legal cuando trabaja con comisión, y muy por debajo de lo que se cree cuando trabaja «por porcentaje» sin ningún fijo. Si estás en México, Colombia, Argentina o cualquier otro país, mira el salario mínimo oficial de tu país y los portales de empleo locales para tener la referencia, y aplica la misma regla: fijo claro, variable explicado y todo por escrito.
Si eres dueña: cómo usar esto
Publica un rango de sueldo en tus anuncios. Sé que da pereza y que «luego se negocia», pero los anuncios sin ninguna referencia de salario son los primeros que las buenas se saltan, y ahora sabes que la referencia oficial es pública: no revelas ningún secreto. Ofrece el grupo que corresponde al trabajo real, no al mínimo posible. Y si no puedes pagar mucho más que el convenio, compensa con lo que sí puedes dar: horario estable, formación, un salón donde da gusto trabajar. Se lo dices en el anuncio, no en la entrevista.
Si eres manicurista: cómo usar esto
Ahora sabes qué grupo te corresponde y cuál es el mínimo legal de tu categoría: si te ofrecen menos, no es negociable, es ilegal. Pregunta siempre cómo se calcula la comisión, con un ejemplo, antes de decir que sí. Y cuando te apuntes a una vacante, pon tu expectativa de sueldo con naturalidad: a las dueñas que contratan bien les ahorra tiempo, y a ti te evita entrevistas que no iban a ninguna parte.
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